Un mensaje para mayores de 40... y para todos
Mi amigo César me envió en noviembre un correo con este escrito de uno de mis favoritos, Eduardo Galeano, que ahora que termina el año 2009 me pareció bonito compartir. Generalmente todo el contenido de mi blog es netamente mío, pero ahora tengo rato de no postear, casi dos meses, mis dos últimos post causaron un efecto lacrimógeno en mi familia que de alguna manera provocó que la musa que mi inspira decidiera descansar, pero creo que ya fué suficiente. Este escrito de Galeano me hizo reflexionar como ahora todo se volvió desechable y al paso que vamos cada vez va a ser más, pero ojalá que los que nunca se vuelvan desechables en los seres humanos, sean los valores, es más, ojalá que se volvieran un virus imparable que atacara a todos los seres humanos para rescatar a la humanidad y hacer de este mundo algo mejor, dónde prevalezca el amor, el respeto, la comprensión, la tolerancia, la aceptación, la solidaridad, la bondad y la generosidad. En esta época es común expresar nuestros mejores deseos a familiares y amigos, entonces mi mejores deseos para este año nuevo 2010, es que cultivemos estos valores imprescindibles para una vida armoniosa y que además colaboremos a inculcarlos en nuestro entorno para tratar que en este mundo reine la fraternidad y la paz.
Para Mayores de 40
Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco..
No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.
Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.
¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó tirar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo.
¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.
¡Guardo los vasos desechables!
¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez!
¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!
¡Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida!
¡Es más!
¡Se compraban para la vida de los que venían después!
La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas de loza.
Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de refrigerador tres veces.
¡¡Nos están fastidiando! ! ¡¡Yo los descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.
¿Dónde están los zapateros arreglando las media-suelas de los tenis Nike?
¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando colchones casa por casa?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?
Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más y más basura.
El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.
El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el que recogía la basura!!
¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de... años!
Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII)
No existía el plástico ni el nylon. La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en la Fiesta de San Juan.
Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De 'por ahí' vengo yo. Y no es que haya sido mejor.. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo', pasarse al 'compre y tire que ya se viene el modelo nuevo'.
Mi cabeza no resiste tanto.
Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.
Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.
Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?
¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?
En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos.. . ¡¡Cómo guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡¡Guardábamos las tapas de los refrescos!! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!
¡¡¡Las cosas que usábamos!!!: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus. Y las cosas que nunca usaríamos. Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón. Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar. Tubitos de plástico sin la tinta, tubitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón. Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor.
Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned-beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. ¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.
Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡¡¡Los diarios!!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!!!
Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornilla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos. Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posa-mates y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con qué intención, y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía 'éste es un 4 de bastos'.
Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa.
Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!!
Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: 'Cómase el helado y después tire la copita', nosotros dijimos que sí, pero, ¡¡¡minga que la íbamos a tirar!!! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.
Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables.
Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas.
Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour.
Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la 'bruja' como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la 'bruja' me gane de mano y sea yo el entregado.
Eduardo Galeano (Periodista y escritor uruguayo).
Para Mayores de 40
Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco..
No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.
Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.
¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó tirar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo.
¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.
¡Guardo los vasos desechables!
¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez!
¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!
¡Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida!
¡Es más!
¡Se compraban para la vida de los que venían después!
La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas de loza.
Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de refrigerador tres veces.
¡¡Nos están fastidiando! ! ¡¡Yo los descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.
¿Dónde están los zapateros arreglando las media-suelas de los tenis Nike?
¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando colchones casa por casa?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?
Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más y más basura.
El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.
El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el que recogía la basura!!
¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de... años!
Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII)
No existía el plástico ni el nylon. La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en la Fiesta de San Juan.
Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De 'por ahí' vengo yo. Y no es que haya sido mejor.. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo', pasarse al 'compre y tire que ya se viene el modelo nuevo'.
Mi cabeza no resiste tanto.
Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.
Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.
Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita. ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?
¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?
En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos.. . ¡¡Cómo guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡¡Guardábamos las tapas de los refrescos!! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!
¡¡¡Las cosas que usábamos!!!: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus. Y las cosas que nunca usaríamos. Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón. Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar. Tubitos de plástico sin la tinta, tubitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón. Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor.
Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables. Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned-beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave. ¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.
Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡¡¡Los diarios!!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡¡¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!!!
Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornilla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos. Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posa-mates y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con qué intención, y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía 'éste es un 4 de bastos'.
Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa.
Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!!
Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: 'Cómase el helado y después tire la copita', nosotros dijimos que sí, pero, ¡¡¡minga que la íbamos a tirar!!! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.
Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables.
Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas.
Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour.
Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la 'bruja' como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la 'bruja' me gane de mano y sea yo el entregado.
Eduardo Galeano (Periodista y escritor uruguayo).
31 Dec, 2009 - Chivo - Comentario [ 1 ] - Enviar a un amigo
Micha, mi tía que fue un ángel

Hoy, hace 100 años nació María Luisa Nájera Uceda, mi tía abuela Micha, una de las mejores personas que he conocido en toda mi vida y que para bendición mía y de mi familia, vivió 91 años, en los cuales se prodigó con nosotros y además fue un ejemplo de nobleza, humildad y servicio. Se dice fácil, pero son valores tan difíciles de encontrar en las personas hoy en día, sobre todo porque su vida no fue fácil y sin embargo jamás perdió la ilusión por la vida, por lo que también fue un ejemplo de optimismo, poco antes de morir y sin saber siquiera que estaba próxima, nos decía: “Yo si me muero, me voy a ir contra toda mi voluntad” y así fue, se fue contra su voluntad pero afortunadamente sin sufrir.
Micha , como le puso mi hermano mayor, que primero fue mamá vicha y luego derivó en Micha, no tenía bienes materiales, se fue con las manos vacías, no nos dejo nada material, pero dejo nuestros corazones repletos de amor y de agradables recuerdos, esa fue su herencia, el gran amor que nos prodigó. Su afán de servicio la llevo a dejar de trabajar cuando mi mamá por necesidad no tenía quien le cuidara precisamente a mi hermano grande y ella renunció para cuidarlo, así que ya no tuvo ingresos, pero como iba a abandonar a mi mamá, que era su nena, la niña de sus ojos, nunca había visto yo y aún sigo sin ver, a una tía que quisiera tanto a una sobrina, mi mamá tuvo la dicha de tener dos madres, mi abuelita y Micha.
Micha solo tuvo un hijo, que enfermó muy joven y murió a los veintiséis años, pero como no puedo decir que fue un ejemplo de servicio si precisamente, estando mi tío agonizando, lo dejo para irse a la casa donde ella vivía con mi abuelita y dónde nosotros estábamos viviendo temporalmente para irnos a dar el almuerzo porque era la hora en que regresábamos del colegio. Micha no tuvo nietos porque su hijo murió soltero, pero mis hermanos y yo fuimos sus nietos, claro, si éramos los hijos de su Nena adorada. No recuerdo alguna vez que mi mamá tuviera una pena, que Micha no la acompañara, si se quedaba sin muchacha Micha venía a la casa a hacer el almuerzo y ayudarla con la limpieza, si nosotros nos enfermábamos nos venía a cuidar, siempre dispuesta, incluso si venía de visita, se ponía a sacudir o si a veces era de mañana y nosotros siendo patojos no habíamos tendido nuestra cama, ella inmediatamente se ofrecía y uno de haraganote en esas épocas accedía gustoso.
Cuando íbamos a su casa, siempre nos ofrecía de comer, como recuerdo sus deliciosos panes con frijoles, que les echaba una salsa de tomate que ella misma preparaba y queso duro. Luego a esa Salsa le decíamos la Salsa de Micha, aunque a veces la hubiera hecho mi abuelita. No puedo olvidar los bananos con crema que me preparaba, bien “zulaqueados” como ella decía para referirse a que el azúcar estuviera bien disuelto en la crema, que ricura, hasta la fecha si me preguntan que postre me gusta más, digo los bananos con crema y siempre que los como pienso en ella. Para las vacaciones del Colegio que pasábamos temporadas largas y nos levantábamos tardísimo con mis hermanos, se asomaba al cuarto como a las diez y media y nos preguntaba si queríamos desayunar y cuando le decíamos que no, nos contestaba sigan durmiendo, están de vacaciones ¡Si pues que! Que es una de sus frases más célebres, porque vaya si tenía muchas. Me dan ganas de escribirlas todas, pero esto no sería un post, sino sería un libro, pero no hay un día de mi vida que yo no utilice una frase de Micha, siempre le digo a mi mamá que mi mayor homenaje para ella es utilizarlas, así aunque ya sean nueve años desde que se fue, ha estado conmigo siempre por sus frases. La última vez que le hable, estando ella hospitalizada en el Centro Médico, al despedirme esa noche, entramos uno por uno y le dije: “Ya vas a ver que te vas a poner bien, primero Dios y la flor de ayote” que era una de sus frases también y se rió, me dio tanto gusto haberme despedido de ella con una sonrisa.
Recuerdo de ella su pulcritud, se levantaba muy temprano y se arreglaba y se pintaba los labios y se echaba colorete en las mejillas y siempre estaba bien peinada, se pinto el pelo hasta los 85, hasta el día que se fue al hospital se peino antes de irse y quizá solo ese día se sintió cansada porque a sus 91 años todavía cocinaba y servía a mi abuelita que estaba imposibilitada, pero ese día le dijo que ya no iba a cocinar, que ese había sido el último día y coincidentemente también fue el último de su vida. Micha era de cosas sencillas, le encantaban las flores, siempre que venía a la casa iba inspeccionar el jardín y todo le parecía lindo, quería mucho a los animales y le encantaban las perritas que tuvimos en la casa, siempre decía: “Pobrecito el animalito, ellos no pueden hablar”, como me recuerdo que se les había arruinado el amueblado de la sala y yo les regalé uno nuevo, estaba tan feliz y me decía que el amueblado nuevo les había traído mucha suerte porque ahora les abundaban las visitas, los viejitos siempre necesitan atención y ella estaba tan feliz por las visitas.
Yo traté de retribuirles, tanto a ella como a mi abuelita todo lo que me brindaron, uno de los piropos más grandes que me han dicho en mi vida, me lo dijo Micha: “Vos ahora sos como un padre para nosotros, vos sos como un papá para todos”, viniendo de ella fue muy lindo. Otro día, la última vez que la vi en la casa, porque ya tenía ciertos achaques y llegué de sorpresa, cuando entré y ella pregunto “¿Quien vive?” y nos encontramos en el corredor me dijo: “Pero si vino mi amor, Luz nos vino a ver el Chivito, le dijo a mi abuelita “y me abrazó, ese mi amor que me dijo Micha es inolvidable para mí.
Yo escribí el epitafio para su lápida y es: “Un ángel que nos lleno con su amor” y eso fue Micha para mi vida y para nuestras vidas, por eso hoy que cumpliría sus 100 años estoy de fiesta en mi corazón por haber tenido la dicha de tenerla tantos años en mi vida y aún ahora que ya no está.
¡Felices 100 años Querida Micha! Y nuevamente y eternamente, GRACIAS POR TODO.
Yelena Isinbayeva, recibió el premio Principe de Asturias como una reina

La atleta rusa, plusmarquista del salto con pértiga que ha roto 27 veces el record mundial, Yelena Isinbayeva, recibió el premio Principe de Asturias de los deportes y la verdad me impactó, yo la había visto compitiendo, incluso cuando ganó la medalla de oro en Pekín en el 2008 y me parecía bonita, pero por casualidad el viernes vi escenas en la tele cuando recibió el premio y de veras me sorprendió, no sólo porque el vestido utilizado tenía transparencias y esto lo hacía muy llamativo, sino porque además me pareció de muy buen gusto, iba apropiadamente ataviada para el tipo de evento en el que se le homenajeaba, además que la transpariencia en el derrier llamaba muchísimo la atención, pero no por eso perdía la clase. Me dió la impresión que el Principe de Asturias cuando le entregó el premio se dió su taco de ojo. Así que por hoy convertiré a Catalejo en un fotoblog, porque la Isinbayeva recibió su premio como una reina, como toda una zarina rusa y realmente me gustó, lucía espectacular.






Las imágenes las copié del sitio Noticias Las 24
Breves IX
1. Por fortuna y por la presión ejercida, al menos los guatemaltecos sabemos que eligieron como magistrados a abogados sin tacha, al menos no pública. Ojalá y este sea un buen comienzo para una era donde la impunidad termine y reine una verdadera y legítima justicia en nuestro país.
2. El proceso de elección de magistrados demostró nuestra triste realidad, el proceso viciado desde el principio, las comisiones de postulación nulas y corruptas, al postular candidatos con tacha y nuestro congreso más corrupto en elegirlos aún cuando había múltiples denuncias. Al final los guatemaltecos estamos en manos de una ralea que solo trabaja en busca de intereses particulares y/o políticos y jamás en beneficio del pueblo guatemalteco.
3. Estoy feliz porque Argentina clasificó al Mundial, al Diego se le salió todo el cofre en sus declaraciones contra la prensa que lo endiosó y que ahora según sus palabras lo trato como basura. Ideal sería que ahora diera el paso a un costado y llegué un verdadero entrenador que con esta gran plantilla logré que la Argentina haga un buen papel en el Mundial y que el diez se quede con la satisfacción que la clasificó.
4. Ayer escuché en Diálogos con Haroldo Sánchez la entrevista con Bienvenido Argueta, Ministro de Educación, que alivio escuchar que por lo menos hay un ministro en este gobierno que conoce de su cartera y que está trabajando en programas concretos en pro de la tan necesitada educación en nuestro país. Lástima que en las otras carteras pasen y pasen tantos ministros inútiles que no han hecho absolutamente nada, más que engrosar sus bolsillos.
5. Me alegra que Honduras haya clasificado directamente al Mundial, gracias a los gringos que le aguaron la fiesta a los Ticos que estuvieron a segundos de acariciar el boleto directo. Micheletti hasta feriado decretó, tal vez para granjearse simpatías, aunque creo que solo en nuestras latitudes se decreta feriado por ir a un Mundial de Futbol.
6. Las Fiestas de Octubre, excelente opción para disfrutar de arte y cultura en todo el país, felicitaciones a Acude y a Sergio Solórzano Foppa. Debería volverse una tradición, necesitamos algo más que balazos y miseria.
7. Honduras, políticamente, ni para atrás ni para adelante, todo el mundo con la gran incógnita de cómo se solucionará el problema, pero definitivamente para que haya solución alguien tendrá que ceder ¿Quién será?
8. Me agrada que se celebre el 20 de octubre como el gran movimiento que fue y por el legado de progreso y desarrollo que dejó para nuestro país. Me desagrada que Colom y la UNE se sientan herederos de este movimiento y por eso lo festejen, les queda demasiado grande ese chaleco y su gobierno nada que ver con progreso y desarrollo.
9. Quisiera que Martín Machón quedara de Presidente de la Confederación de Futbol, tal vez un ex futbolista logré hacer algo por nuestro alicaído futbol, ojalá. Y si no por lo menos que no queden dirigentes como los actuales que utilizan el futbol solo para hacer negocios personales y no para desarrollar este deporte tan querido y gustado en nuestro país.
10. A seis meses del Caso Rosenberg los autores materiales parece ser que ya están tras las rejas, urge saber quiénes son los autores intelectuales y que también estén tras las rejas, para empezar a volver a creer en la justicia en Guatemala.
11. Todos los acusados en el Caso Rosenberg, policías y ex policías, con razón cada vez que tenemos cerca una radio patrulla nos da pavor, en lugar de sentirnos protegidos. Urge depurar la policía.
12. La Cicig, gran protagonista en el quehacer nacional, en su momento muchos se desgarraron las vestiduras so pretexto de injerencia extranjera, luego so pretexto que no habían resultados. Está demostrado que mientras los tres poderes del estado estén plagados de corruptos, solo un ente internacional y sin intereses puede ayudarnos a rescatar el país, como indudablemente lo está haciendo Carlos Castresana, que está realizando muy buena labor.
13. Obama comprometido a ser un gran defensor de la paz mundial, porque ya es poseedor de un premio nobel de la paz. Como no se les ocurrió dárselo a Bush, aunque hubiera parecido una ironía, para que se sintiera comprometido y no estuviera haciendo guerras por todos lados.
14. Por cierto Obama, por breves segundos bailó Amor a la Mexicana con Thalía, en la Noche Latina celebrada en Washington, quien con mucho respeto saco a bailar al popular Presidente americano, previo haberle solicitado permiso a la primera dama.
2. El proceso de elección de magistrados demostró nuestra triste realidad, el proceso viciado desde el principio, las comisiones de postulación nulas y corruptas, al postular candidatos con tacha y nuestro congreso más corrupto en elegirlos aún cuando había múltiples denuncias. Al final los guatemaltecos estamos en manos de una ralea que solo trabaja en busca de intereses particulares y/o políticos y jamás en beneficio del pueblo guatemalteco.
3. Estoy feliz porque Argentina clasificó al Mundial, al Diego se le salió todo el cofre en sus declaraciones contra la prensa que lo endiosó y que ahora según sus palabras lo trato como basura. Ideal sería que ahora diera el paso a un costado y llegué un verdadero entrenador que con esta gran plantilla logré que la Argentina haga un buen papel en el Mundial y que el diez se quede con la satisfacción que la clasificó.
4. Ayer escuché en Diálogos con Haroldo Sánchez la entrevista con Bienvenido Argueta, Ministro de Educación, que alivio escuchar que por lo menos hay un ministro en este gobierno que conoce de su cartera y que está trabajando en programas concretos en pro de la tan necesitada educación en nuestro país. Lástima que en las otras carteras pasen y pasen tantos ministros inútiles que no han hecho absolutamente nada, más que engrosar sus bolsillos.
5. Me alegra que Honduras haya clasificado directamente al Mundial, gracias a los gringos que le aguaron la fiesta a los Ticos que estuvieron a segundos de acariciar el boleto directo. Micheletti hasta feriado decretó, tal vez para granjearse simpatías, aunque creo que solo en nuestras latitudes se decreta feriado por ir a un Mundial de Futbol.
6. Las Fiestas de Octubre, excelente opción para disfrutar de arte y cultura en todo el país, felicitaciones a Acude y a Sergio Solórzano Foppa. Debería volverse una tradición, necesitamos algo más que balazos y miseria.
7. Honduras, políticamente, ni para atrás ni para adelante, todo el mundo con la gran incógnita de cómo se solucionará el problema, pero definitivamente para que haya solución alguien tendrá que ceder ¿Quién será?
8. Me agrada que se celebre el 20 de octubre como el gran movimiento que fue y por el legado de progreso y desarrollo que dejó para nuestro país. Me desagrada que Colom y la UNE se sientan herederos de este movimiento y por eso lo festejen, les queda demasiado grande ese chaleco y su gobierno nada que ver con progreso y desarrollo.
9. Quisiera que Martín Machón quedara de Presidente de la Confederación de Futbol, tal vez un ex futbolista logré hacer algo por nuestro alicaído futbol, ojalá. Y si no por lo menos que no queden dirigentes como los actuales que utilizan el futbol solo para hacer negocios personales y no para desarrollar este deporte tan querido y gustado en nuestro país.
10. A seis meses del Caso Rosenberg los autores materiales parece ser que ya están tras las rejas, urge saber quiénes son los autores intelectuales y que también estén tras las rejas, para empezar a volver a creer en la justicia en Guatemala.
11. Todos los acusados en el Caso Rosenberg, policías y ex policías, con razón cada vez que tenemos cerca una radio patrulla nos da pavor, en lugar de sentirnos protegidos. Urge depurar la policía.
12. La Cicig, gran protagonista en el quehacer nacional, en su momento muchos se desgarraron las vestiduras so pretexto de injerencia extranjera, luego so pretexto que no habían resultados. Está demostrado que mientras los tres poderes del estado estén plagados de corruptos, solo un ente internacional y sin intereses puede ayudarnos a rescatar el país, como indudablemente lo está haciendo Carlos Castresana, que está realizando muy buena labor.
13. Obama comprometido a ser un gran defensor de la paz mundial, porque ya es poseedor de un premio nobel de la paz. Como no se les ocurrió dárselo a Bush, aunque hubiera parecido una ironía, para que se sintiera comprometido y no estuviera haciendo guerras por todos lados.
14. Por cierto Obama, por breves segundos bailó Amor a la Mexicana con Thalía, en la Noche Latina celebrada en Washington, quien con mucho respeto saco a bailar al popular Presidente americano, previo haberle solicitado permiso a la primera dama.
Se fue La Negra, murió Mercedes Sosa
Hoy a la edad de 74 años, falleció Mercedes Sosa, la máxima exponente de la música Folklorica de Argentina y Latinoamérica, con una carrera artística de 60 años, una amplia carrera discográfica y una incontable cantidad de recitales por el mundo.
Mi hermano Hugo se hizo fan de Mercedes y en Mayo del 98 para su cumpleaños le regalé un disco de ella, en el se encontraba la mítica canción de León Gieco, "Solo le pido a Dios" y mi hermano casi que la escuchaba los tres tiempos de comida y como aquel estaba a escasos días de empezar una nueva aventura en su vida, ya que el 10 de junio se iba a Chicago para estudiar su especialidad, las canciones de Mercedes Sosa, aparte de ser memorables, también marcaron esa época de nuestra vida y después que mi hermano se fué no podíamos escucharla sin que se nos hiciera un nudo en la garganta.
Pero evidentemente Mercedes Sosa es mucho más que un meláncolico recuerdo familiar ya que su canto la convirtió en un verdadero ícono de la canción latinoamericana, que indudablemente nadie podrá reemplazar, por fortuna aunque ella ahora haya partido, su legado musical vivirá para siempre. Descanse en Paz la Gran Señora Mercedes Sosa.
En su página oficial se encuentran las palabras de su entrañable amiga Teresa Parodi, que sin ninguna duda es el sentimiento que embarga ahora a Latinoamérica con su partida:
“…Mercedes, salmo en los labios
amorosa madre amada
mujer de América herida
tu canción nos pone alas y hace que la patria toda
menudita y desolada no se muera todavía,
no se muera porque siempre cantarás en nuestras almas…”
La Muerte por piedad - Adios Coqui
La vida siempre nos trae experiencias nuevas, conforme pasan los años creemos haberlo vivido casi todo, o creemos estar preparados para enfrentar cualquier situación, pero no es así, tenemos que vivirlas para experimentar el gozo o el sufrimiento que esta situación nueva nos pueda provocar.
El domingo 5 de julio cuando se le abrió el tumor a mi perrita, supe que era el momento de enfrentar una situación, que la sola idea me perturbaba, llevarla al veterinario para que la “durmieran”. Ese día le estuve haciendo curaciones, pero no habían tales, era un pedazo de carne viva el que se le salió, cuando le limpiaba quedaban pedacitos de carne en la servilleta, luego le echaba agua oxigenada, mercuro cromo y polvos de sulfatiazol y le vendaba con gasas para que no le quedara expuesto. La Coqui seguía mostrándose igual, con todo el deterioro que tenía pero, comiendo y caminando, eso me hacía sentir muy mal porque cuando platicaba con mis papás de la opción de ponerla a descansar, yo les decía que cuando la Coquita ya no pudiera caminar, ni comer entonces íbamos a proceder y por eso me encontraba en una disyuntiva, porque ella seguía comiendo y caminando, es más, como mis papás se habían ido de viaje, yo me estaba encargando de darle de comer y por alguna razón se lo comía todo, eso me daba mucha alegría, porque tenía rato de no comer bien y yo pensaba que era porque se la servía con tanto cariño que ella se la comía toda, hasta ingenuamente llegué a pensar, que cuando regresaran mis papás yo le iba a continuar dando su comida. Otra cosa era que aunque ella parecía estar totalmente desorientada, desde que nos quedamos solos siempre buscaba estar conmigo, lo cual me impresionaba, porque hacía muchos meses que ya no me buscaba y en estos días a la par. Ese día en la noche busque los teléfonos de la Sociedad Protectora de Animales y el de su veterinaria y me dije, mañana en la mañana llamo para averiguar.
El lunes tuve negación, ni siquiera llamé, le hice dos curaciones, una cuando me levante y otra a medio día, su comportamiento igual, comió muy bien, solo en la tarde me pegó un gran susto porque escuche un estruendo y salí corriendo al jardín y le había caído una escalera pequeña de aluminio encima, afortunadamente no se golpeo, ni nada. Su deterioro era severo, yo estaba muy consciente de eso, la pobrecita estaba jodida, bien jodida, pero no estaba tirada quejándose de dolor, para nada, la verdad yo había sufrido bastante cuando se empezó a poner peor, sobre todo porque se caía y si quedaba en cierta posición no se podía levantar y muchas veces la recogí sobre la grama incluso empapada porque se quedaba tirada aún estuviera lloviendo fuerte. Solo cuando se quedaba en cierta posición que le causaba molestia lloraba y entonces yo salía corriendo a rescatarla, la mayoría de veces de madrugada, no lográbamos hacer que se quedará adentro de la casa, le dejábamos las luces del patio encendidas, pero luego comprendí que ese era el error, si queríamos que se quedara adentro, era una luz de adentro la que debía estar encendida porque ella buscaba la luz y así fue, desde que dejamos una luz de la sala encendida ella se quedaba allí, sin embargo yo siempre estaba pendiente de ella , esta situación me había generado bastante stress, angustia y tristeza, sin embargo ese lunes tenía negación, por lo mismo que la había cuidado tanto en su enfermedad y los últimos días más, por ser la única persona en la casa, me decía: ¿Cómo va a ser posible que después que me he desvivido en atenderla y cuidarla, yo mismo deba llevarla para que la maten? Me parecía una gran contradicción. En la noche, escuché un ruido en la cocina y cuando llegué ella salió detrás del garrafón del agua salvavidas, pero luego noté en el piso que había sanguaza, allí fue cuando tomé la decisión, era inevitable, no podía continuar así, se me podía desangrar o que se yo que le podía pasar, la curé y ya la parte del tumor expuesto había crecido es decir se le había salido un poco más, con eso ya no tuve ninguna duda, me causo tanta ternura ver que cuando la estaba curando, me lamió el brazo, sentí un dolor inmenso ella lamiéndome la pobrecita y yo decidiendo su muerte.
Me fui para mi cuarto, me senté en la compu y me rompí a llorar, creo que lo único que se puede hacer en momentos como ese es llorar. Cuando me disponía a dormir al cerrar mi cuarto se fue a topar a mi puerta, le abrí, era su última noche en la casa y se fue a topar mi puerta, a estas alturas ya mi corazón estaba roto, pero firmemente decidido a proceder porque era lo mejor para mi Coqui. No me dormía, como a la una fui al baño y la vi, se le había despegado la gasa, fui a traer las cosas y la cure y le cubrí. Me desperté como a las seis y cuarto y al salir estaba allí en la sala, se le había vuelto a destapar, le tape nuevamente. Estuve haciendo cosas, desayuné, pero cuando me iba a entrar a bañar vi que ya estaba dormidita en la grama, pero las moscas se le estaban parando sobre las gasas, fui a traer una su toalla y la tape, para que no le molestaran. Como deteste a las moscas en toda su última etapa porque como la perseguían. Luego de vestirme llamé a la Sociedad protectora y no me contestaron, entonces me decidí a ir a la veterinaria donde la atendían que era a la vuelta. Mi hermano Hugo me llamó y le conté la situación, me preguntó que quien me iba a acompañar y le dije que nadie porque le había dicho a mi hermano Nandy, pero aquel me había dicho que para eso no se ofrecía acompañarme. En el momento en me iba me llamó Nandy y me dijo que ya venía para la casa a sugerencia de Hugo, le indiqué que si no me encontraba era porque estaba en la veterinaria ya que estaba decidido. Llegué a la veterinaria y al consultar con la recepcionista sobre los servicios, me indicó que ellos se encargaban de dormirla y enterrarla, me pareció bien y le dije que si quería el servicio, entonces me dijo tráiganos a la perrita, yo le dije que si no me hacían favor de irla a traer y me dijo que con mucho gusto y llamo a un señor, me subí a una panel y le pregunté que si conocía mi casa, me dijo que sí, que él había ido varias veces a traer y dejar a la Coca cuando le cortaban el pelo y que mi papá era bien exigente y que la tenían que cargar que no le gustaba que la pusieran en el suelo, llegamos a mi casa y me dijo tráigamela, mientras preparo una de las jaulitas aquí atrás. No sé explicar el sentimiento que experimentaba en ese momento, mi hermano Nandy llegó casi junto con nosotros y solo se me quedo viendo y le dije que en ese momento nos la llevábamos, entré y estaba en el jardín como la había dejado, dormida y tapadita, cuando la levanté y la cargué se extraño, pero yo la abracé bien, cuando caminé por el comedor, la sala el corredor para salir de mi casa con la perrita en brazos, se me rompió el corazón, yo le iba dando besos en su cabecita y llorando, mi hermano se me quedo viendo en la puerta llorando también, que momento más terrible haberla tenido que sacar de la casa para no volver, el señor la acondicionó en la jaulita y nos fuimos. Cuando llegamos el señor la entró y la recepcionista me indicó que esperara, mi hermano llegó en ese momento y nos pusimos a platicar, le decía: Qué horrible este momento, pero es lo mejor. Al ratito me llamaron y entre a hablar con los doctores me indicaron que lo que procedía era la Eutanasia, yo les dije que precisamente a eso la llevaba, uno de los Doctores me insinuó el por qué no la había llevado antes, le dije que el crecimiento desproporcionado de los tumores había sido en los últimos dos meses, que tenía 14 años y 5 meses de estar en mi casa y que nos la habían regalado de aproximadamente 7 meses u 8, así que tenía más de 15 años y que mi perrita anterior precisamente le habían salido tumores a los 15 años y en esa oportunidad si la operé y me la devolvieron muerta, así que no había contemplado esa opción. Entonces no quedaba más, la Coqui estaba en la camilla quietecita, con su toallita, les pregunté: ¿Me puedo despedir de ella? Me dijeron que si y me le acerqué y le dije Coqui, Coquí, le acaricie su cabecita y la besé, salí de allí con el corazón hecho trizas, me fui a la recepción a pagar, la señorita se me quedaba viendo con cara de apenada. Mi hermano, me pregunto que había que hacer y le dije que esperar a que avisaran cuando ya, pero me dijo mejor vámonos, si le dije vámonos a la mierda, no la quiero ver muerta. Al salir de allí y empezar a caminar para mi casa, casi iba pegando de gritos, creo que sin el casi, hacer eso aunque indudablemente era lo mejor, me dolió, de veras que me dolió, cuando entramos a la casa seguí llorando desconsoladamente, mi hermano me dijo, tira sus cosas o escóndelas para no verlas y así lo hice, pero en ese momento nada me quitaba la tristeza y el dolor, mi único consuelo era que mis papás no estuvieran en la casa y que no hubieran tenido que pasar por ese trance tan amargo.
¡Qué experiencia tan dura esta!, con mi hermano Hugo cuando hablábamos de esto, me decía que los seres humanos y los animales, merecían morir con dignidad y yo lo entendí y lo comparto y sé que se debe hacer así, pero que momento más terrible tomar la decisión y llevarla a cabo, aunque cuando finalmente me decidí, no titubee, el corazón si se me partió en mil pedazos. Todavía me pregunto cómo harán las personas para tomar estas decisiones con su familia, con sus padres, con sus hijos, como he visto en tantas películas, si con un perrito para mí fue una experiencia espantosa, que no quisiera volver a repetir. Admiro profundamente a estas personas que tienen que tomar esas difíciles decisiones en su vida, autorizar la muerte por piedad para un ser querido ha de ser una de las experiencias más terribles, pero indudablemente hay un tiempo para vivir y un tiempo para morir y si ese momento no llega de forma natural como en el caso de mi perrita y la calidad de vida está totalmente degradada, sin duda es un doloroso deber.
Ya no supe ¿si te enterraron o no? ¿O donde te enterraron Coquita?, pero fuiste parte integral de nuestra familia y te recordaremos por siempre.


